Lluvias torrenciales como no se habían vivido en un mes de enero en toda la historia de Las Vegas lograron apagar las luces del CES el pasado miércoles

 

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Municipiossur.com

Lluvias torrenciales como no se habían vivido en un mes de enero en toda la historia de Las Vegas lograron apagar las luces del CES el pasado miércoles. Todo un pabellón, que incluía la sala de trabajo de prensa, quedó a oscuras durante varios minutos por una inundación en un transformador eléctrico cercano al recinto. La ironía de la mayor feria de electrónica de consumo quedándose sin luz no pasó desapercibida entre los asistentes, que comenzaron a hacer chistes sobre la situación. "Alexa, vuelve a encender la luz", bromeaban.

En realidad el apagón es una metáfora perfecta para un CES que parece haber perdido este año el rimo eléctrico y desenfrenado de años anteriores. Apenas ha habido anuncios importantes por parte de las empresas que han asistido al evento y la narrativa del año pasado sigue sirviendo perfectamente para este: Alexa, el asistente virtual de Amazon, está extendiendo su dominio en el mercado y Google, Apple o Microsoft no parecen estar reaccionando con rapidez a la amenaza.

Google muestra más interés que sus rivales, sin duda, pero este CES tendría que haber marcado un punto de inflexión para la empresa y no lo ha conseguido. A sólo unos metros de la entrada de la feria, en el parking, Google había montado un pabellón anexo para mostrar su estrategia de despliegue para Assitant -su asistente virtual- en todo tipo de productos para el hogar. Acceder a él, sin embargo, era casi imposible por la cantidad de agua encharcada. "La lluvia nos ha robado el protagonismo, sentenciaba una pantalla gigante de la entrada.

Los dos grandes discursos de inauguración terminaron también algo empañados. Brian Krzanich, presidente de Intel, tuvo que dedicar el comienzo de su intervención a los recientes fallos de seguridad Meltdown y Spectre, que afectan a prácticamente todos los procesadores de la empresa lanzados al mercado desde mediados de los 90.

El fallo restó protagonismo a otras partes de su discurso, como la presencia en el escenario del primer vehículo autónomo fabricado por Ford y Mobileeye (la empresa de visión artificial israelí que Intel adquirió el año pasado), el taxi volador de Volocopter (en realidad un dron capaz de transportar hasta dos personas en su interior) o una coreografía de 100 drones realizada en el interior del recinto sin ayuda de GPS.