Cada gota consiste en una emulsión, o combinación de dos líquidos

Agencias

Municipiossur.com

Las gotas líquidas son lupas naturales. Si miramos en el interior de una sola gota de agua, es probable que veamos un reflejo del mundo a nuestro alrededor, de cerca, aunque un tanto deformado.

Unos investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Cambridge, Estados Unidos, han ideado ahora unas diminutas “microlentes” a partir de gotas líquidas complejas con un tamaño comparable al del grosor de un cabello humano.

Cada gota consiste en una emulsión, o combinación de dos líquidos, uno dentro del otro, como cuando se inserta una bolita de aceite dentro de una gota de agua. Incluso en su forma más simple, estas gotas pueden generar imágenes amplificadas de los objetos del entorno. En su forma más elaborada, es factible para los científicos reconfigurar las propiedades de cada una con el propósito de ajustar la forma en que filtran y esparcen la luz, tal como se haría al enfocar un microscopio hasta ver bien aquello que se pretende observar.

El equipo de Mathias Kolle, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Cambridge, Estados Unidos, utilizó una combinación de química y luz para dar forma con precisión a la curvatura del punto de contacto entre la bolita interna y la gota circundante. Esta superficie de contacto actúa como una especie de lente interna, comparable con las de los microscopios.

Los resultados de esta línea de investigación y desarrollo indican que los fluidos son muy versátiles ópticamente, y que un sistema de este tipo podría tener numerosas aplicaciones. Por ejemplo, se podrían usar microlentes ajustables como píxeles líquidos en una pantalla tridimensional, dirigiendo luz con ángulos determinados de maneras precisas y proyectando imágenes capaces de cambiar dependiendo del ángulo desde el que estuviésemos observando.

Otra aplicación futura estaría en los microscopios de bolsillo, que serían capaces no solo de observar sino también de realizar un análisis químico directo. Esto se lograría mediante un diseño que englobaría al de los dispositivos microfluídicos. La capacidad óptica vendría determinada por una capa de microlentes, cada una de las cuales podría captar una imagen de un objeto diminuto que pasara por delante, como por ejemplo un glóbulo sanguíneo. Cada imagen sería captada desde una perspectiva diferente, permitiendo al final obtener información detallada sobre la forma tridimensional del objeto.