Sabe que el impacto en la estabilidad global y para las empresas europeas será importante

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Agencias

La UE no se rinde. Sabe que un acuerdo nuclear con Irán sin EEUU no sirve de mucho y que un mundo sin acuerdo es más peligroso. Sabe que el impacto en la estabilidad global y para las empresas europeas será importante. Sabe perfectamente que las posibilidades de convencer a Donald Trump son escasas y que las armas a su disposición para conseguirlo son pocas. Pero esta vez quiere pelear, plantar algo de cara y confía en que igual que Washington y Corea del Norte pasaron de los insultos y las amenazas a la cordialidad en cuestión de semanas, haya ahora una "ventana de oportunidad" con el carácter volátil del presidente y la unidad en el frente de sus aliados.

El pilar principal de la estrategia es seguir como si no hubiera cambiado nada y convencer a Irán de que, pese a todo, haga lo mismo. Conservar las promesas del resto de actores y sellarlas. Para ello, Alemania, Reino Unido y Francia, y la alta representante para la Política Exterior de la UE, Federica Mogherini, perfilaron este martes su estrategia. Primero en un encuentro entre ellos y después en otro con el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Javad Zarif, en gira después de visitar Moscú y Pekín. Y para ello también este miércoles, los líderes de los 28 se verán en Bulgaria en una cena informa previa a la Cumbre de los Balcanes para lanzar a una el mensaje de que el acuerdo es vital para la seguridad y debe ser preservado.

"Pediré a los tres líderes signatarios del acuerdo, May, Merkel y el presidente Macron que presenten una evaluación de la situación tras la retirada estadounidense. Me gustaría que nuestro debate confirme sin lugar a dudas que, mientras Irán respete las disposiciones del acuerdo, la UE también lo respetará. La alta representante Mogherini nos pondrá al día y el presidente Juncker compartirá sus ideas sobre cómo se pueden preservar mejor los intereses de las empresas europeas involucradas en la cooperación económica con Irán", aseguró ayer el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en una carta remitida a todas las capitales de cara al encuentro en Sofía.

Las palabras están bien, pero nadie en Bruselas ha explicado cómo se va a convencer a Irán de que no cambie de postura y cómo se va a proteger a las empresas con la sanciones de Washington. Juncker ofrecerá una serie de ideas, desde la modificación de los reglamentos hasta la posibilidad de algún tipo de fondo de compensación para las compañías europeas que vayan a verse perjudicadas, líneas de crédito o rescatar un mecanismo que se creó tras la entrada en vigor de la Ley Helms Burton de EEUU contra Cuba pero nunca llegó a ser aplicado. "Estamos muy en el corto plazo. Mañana nos presentarán panoplia de instrumentos de más recorrido para garantizar seguridad jurídica. Es todo muy abierto, no podemos hacer previsiones", indican fuentes diplomáticas en Bruselas.

Políticamente, la parte complicada es la de mantener en la mesa al régimen de Teherán. Hasta ahora su discurso es tranquilizador pero nadie está muy convencido de que vaya a seguir pudiendo controlar al ala más radical. "Ha sido un encuentro muy productivo y positivo. Hemos preparado el terreno para la discusión esta noche. Creo que estamos en la buena dirección para asegurar que los intereses de todos los participantes que siguen en el acuerdo serán preservados y garantizados", dijo Zarif tras verse con la jefa de la diplomacia comunitaria. "Pido a EEUU que evite cualquier acción para impedir que las partes restantes del acuerdo cumplan con sus compromisos, incluido el alivio de sanciones a través del comercio legítimo", instó por su parte el ministro británico, Boris Johnson. "El acuerdo sigue vivo todavía", animó el francés Le Drian a su llegada.

"No hay dudas de que la UE seguirá con el acuerdo mientras Irán lo haga. Habrá un paquete de medidas y opciones a nivel de la UE y nacionales, pero no hay una solución mágica, por lo que el proceso puede llevar cierto tiempo", admite una alta fuente europea. Una de las vías, y para muchos la mejor demostración del compromiso, es que la visita prevista del Comisario Europeo de Acción Climática y la Energía, el español Miguel Arias Cañete (que ya estuvo en Irán el año pasado con una delegación amplia) se mantendrá la semana que viene. Un paso que de por sí no bastará, pero un paso en la buena dirección.