La pantalla de humo utilizada para camuflar el mítico acorazado paralizó el crecimiento de los árboles, unos daños que quedaron registrados en sus anillos

Municipiossur.com

Agencias

El Tirpitz era el acorazado más grande de la Kriegsmarine, la armada alemana, durante la Segunda Guerra Mundial. Con una longitud de 250 metros y una capacidad de tripulación de unos 2.500 hombres, continúa siendo el más gigantesco de su clase jamás construido por la marina europea. A partir de 1942, el barco fue enviado a las costas de Noruega para actuar como elemento de disuasión contra una invasión aliada. A pesar de ser tan temible, el Tirpitz rara vez estuvo involucrado en despliegues operativos, por lo que fue bautizado como «La Reina solitaria del Norte». Un nombre mucho más bonito que su otro apodo, «La Bestia», recibido por representar una amenaza constante en el Mar de Barents.

«La destrucción, o incluso la paralización, de esta nave es el mayor evento en el mar en la actualidad. Ningún otro objetivo es comparable a eso», llegó a decir Winston Churchill en enero de 1942. Al pasar de un fiordo a otro, el Tirpitz fue atacado en varias ocasiones por submarinos miniatura de la Marina Real y aviones basados en transportistas. En 1944, se ancló en Kåfjord cerca de Alta (Noruega), donde fue atacado por varios bombarderos del Royal Air Craft que intentaban hundirlo. Y aquí pasó algo curioso. Entre otras acciones de defensa, los nazis usaron niebla artificial para esconder el navío. Pues resulta que estas pantallas de humo tuvieron una consencuencia inesperada: causaron daños severos a los pinos y abedules que rodeaban la zona, daños que todavía están presentes en sus anillos.

El equipo de la Universidad Johannes Gutenberg en Mainz, Alemania, examinaba núcleos de madera para obtener una imagen más completa del clima pasado en la región cuando se dio cuenta de que algunos árboles carecían por completo de anillos que dataran de 1945, justo el último año de la guerra mundial.

Los anillos no solo desvelan la edad del árbol, también dicen mucho sobre el clima. Cuando un árbol crece, agrega un ligero anillo a su tronco durante la primavera y principios del verano, estaciones en las que crece rápidamente, y un anillo más delgado y oscuro en el otoño, cuando el crecimiento es más lento. Durante los años en los que la temperatura y las precipitaciones son ideales para una especie, los ejemplares crecen más rápido y sus anillos son más anchos. Otros años, cuando hace demasiado calor o frío o está demasiado húmedo o seco, los árboles crecen más lentamente y los anillos son mucho más delgados.