Arturo Reyes Isidoro

En el último trimestre del año pasado, mis contactos, que son sus contactos, me habían expresado su confianza en que no habría problema para que yo pudiera hablar con Javier Duarte de Ochoa en su centro de reclusión. Había pedido que le transmitieran mi interés y mi petición.

Yo sabía que no era ni sería fácil, pero hice el intento. Quería escucharlo, en especial que me diera su opinión sobre el proceso electoral que se avecinaba (el que ya está ahora) y sobre los actores políticos que participan en él. No dejaba yo de considerar que finalmente era y es exgobernador del Estado como lo son otros, claro, con la diferencia de que actualmente está sujeto a proceso penal, acusado, pero no sentenciado por un juez, al menos no todavía y en una de esas quién sabe.

Cuando le envió la primera carta a Ciro Gómez Leyva el 16 de noviembre pasado  supe que no podía hablar en su celda. En pocos segundos le dijo a Humberto Padgett, del equipo de Ciro, para Imagen Noticias, que por ahora no le era posible dar entrevistas, pero que esperaría a que legalmente lo pudiera hacer. “Algún día, no sé cuándo, diré por qué estoy aquí”, explicó aunque alcanzó a deslizar, y Gómez Leyva lo transmitió al aire: “Me estoy mordiendo un huevo por no decir todo lo que tengo que decir y el otro por no mentarle su madre a Miguel Ángel Yunes”.

Si no le pasa nada en prisión, se quita de encima la limitante legal que tiene ahora y por fin puede hablar, ya sea adentro o afuera, siempre he llegado a pensar que él sí va a cimbrar a México. Cuánto no debe saber y cuánto debe estar pagando por cosas que seguramente hizo aunque no se lo puedan probar plenamente, pero también por cosas de otros, en especial políticos de alto o de muy alto nivel. Cuando diga por qué está ahí en prisión, o estuvo ahí si es que llega a salir, ya sin la dentadura tarascándole los testículos, tal vez sepulte para siempre a muchos políticos importantes sobre todo priistas, aunque no dudo que también a muchos otros personajes de la vida pública del país.

En abril próximo cumplirá un año de haber sido detenido en Panajachel, Guatemala y luego de todo el morbo que se desató en torno a su persona y su figura casi ha caído en el olvido mediático no así en el de los precandidatos lo mismo presidenciales que a gobernador del Estado, y ha dominado buena parte del escenario político porque su nombre ha estado en los discursos e incluso en imágenes ya que tanto Andrés Manuel López Obrador como Cuitláhuac García Jiménez, en especial en el último recorrido que hicieron por el Estado fueron exhibiendo una foto ampliada donde se le ve saludándose de mano, sonriéndose ambos, con el hoy precandidato del PAN, PRD y MC Miguel Ángel Yunes Márquez.

Cómo vive en prisión

Aparte de sus misivas a Ciro Gómez Leyva, El Universal se ha ocupado de su estancia en prisión. Este viernes hace una semana la reportera Diana Lastiri nos mostró las primeras pinceladas de cómo vive en prisión y ayer jueves completó el cuadro con otros datos.

Reportó que para llegar al área donde está hay que subir una escalera en cuyo inicio priva un olor a marihuana. Está confinado en un área especial apartado del resto de la población por seguridad. Su celda mide un metro y medio de ancho por dos y medio de largo y mantiene un orden “matemático” de sus pertenencias “entre botellas de especias, otra más de aceite, una parrilla eléctrica, trastes, un juego de jenga y otro de rummy” con los que se entretiene. El orden es necesario, apunta la periodista, para que pueda caber en el pequeño espacio con sus más de 100 kilos de peso.

Padece de hígado graso e hipertensión, además de depresión que desarrolló cuando fue detenido. El pasado 18 de enero visitó el servicio médico por vértigo, un dolor en la boca del estómago y falta de aire. Le dijo a la doctora encargada tener síndrome de ansiedad y salió con la presión alta: 130/80. Le recomendaron un electrocardiograma pues los síntomas hablaban de un riesgo de infarto. “En cuanto me sienta mejor acudiré a hacerme el electrocardiograma, por el momento me siento mareado y con náuseas, por lo que no me siento bien para trasladarme”, se excusó.

Su estado lo obliga a llevar una dieta especial baja en grasa, sal y azúcares, y como el resto de la población toma té de manzanilla por la mañana y pasa sus días durmiendo, cocinando preparando su comida, comiendo y leyendo un poco. Regularmente sus defensores le llevan despensa que incluye jitomate, cebolla y otros víveres. Come solo porque no tiene acceso al comedor comunitario. Tiene contacto con el mundo exterior sólo a través de su hermano Cecilio y de sus abogados encabezados por Marco Antonio del Toro.

¡Su único amigo es un chino!

Refiere la reportera que el único acusado con el que ha querido convivir es ¡con un chino! quien con trabajos habla español y casi sólo sabe decir “sí”: Xueliang Huang, ante quien juega “solitario” y quien ratifica su juego con una sonrisa.

Cuando Huang se sienta a su lado parece un niño pequeño (mide 1.55 metros). “Paciente, el ex gobernador le explica el juego… Ambos ríen porque Huang no entiende mucho de lo que Duarte le dice y a todo responde que sí con sus ojos rasgados y esa señal oriental de mover la cabeza hacia abajo como reverencia y respeto que le confirma al ex gobernador que lo que ha hecho a cada movimiento está bien”.

Lleva el uniforme beige reglamentario aunque cuando hace calor se queda en pantalón y camiseta que lo muestra robusto y con la piel de tono pálido. Mantiene su copete “al estilo hipster”.

Casi a salvo uno de sus socios

Me he ocupado del exgobernador porque ayer el gobierno español dejó en libertad provisional a uno de los socios, Javier Nava Soria, y decidió no entregarlo a México debido a que la PGR, auxiliada por la Fiscalía de España, no argumentó adecuadamente las acusaciones de “delitos de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita”. No se cerró el caso porque la justicia española acepta que se pueda solicitar de nuevo su extradición.

En México, Duarte podría también estar en camino de ser absuelto si la habilidad de sus abogados logran hacer válido un fallo emitido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación del 22 de noviembre pasado.

Esa resolución declaró inconstitucional la facultad de las Procuradurías para acceder a información bancaria de las personas sin autorización previa de un juez, lo que hizo la PGR para acusar a Duarte pero sin tener autorización de un juez.

En la PGR ya  se dieron cuenta de la pifia (¿o el error fue a propósito?) que cometieron y para eso era una audiencia el jueves pasado, para solicitarle al juez que conoce el caso que autorizara la petición de los informes a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, o sea, la PGR requerirá de nueva cuenta todos los informes bancarios que ya constan en la causa penal pero que no son válidos porque no se obtuvieron con la aprobación de un juez. Para eso será la audiencia que se pasó para el 31 de este mes.

Así las cosas, si la defensa de Duarte logra que la resolución de la Corte aplique en forma retroactiva, en una de esas y lo veremos tan campante paseándose de nuevo por Veracruz. En ese supuesto, ya veríamos al gobernador Yunes, quien hizo de su prisión el eje de su campaña. No será fácil la libertad de Javier porque la PGR ya se mueve, pero, ahora sí, como dice la frase popular, la moneda está en el aire.

¿Alguien se imagina a Duarte absuelto y al gobernador regresándole todo lo que le ha decomisado así como a sus presuntos socios o cómplices? ¿Y los que optaron por el “vómito negro” y regresaron millones para quedar impunes?

Aceptable video

Me recomendaron ver el video de la precandidata de Nueva Alianza a la gubernatura July Sheridan, la única mujer que participa en la contienda. Pues no están mal ni el guión ni la producción. Lleva como ejes la seguridad y la familia. Para empezar no está mal pero tendrá que hacer más si quiere ser competitiva. A ver cómo arranca en la campaña.