Edgar Hernández*

¿Cuál es la oferta ganadora de Pepe Yunes?

En las puertas de la elección y sin contar con más elementos que su prestigio, el aspirante al gobierno de Veracruz 2018-2024 va por la cosecha de 20 años de andar por pueblos ciudades.

Para no pocos, Pepe es quien tiene el mejor proyecto.

No pelea con sus adversarios para ganar la preferencia electoral, habla, sin embargo, claro.

Está lejos de las rémoras de la Fidelidad y el Duartismo y entre sus puntos a favor están su simpatía innata, su fama de honesto bien ganada, el mantenerse lejos de la propaganda millonaria y haber llevado en el último lustro más de 4 mil 500 millones de pesos federales a 100 ciudades y apartados pueblos.

Como el uruguayo José Mújica, acompañado de dos que tres amigos y viejos colaboradores, un día, el que marcó la ley electoral, se fue de campaña… ¡Y ya no regresó!

Colocado con cinco mugrosos puntitos en las encuestas, sin la sombrilla del efecto Peje, carente de un aparato gubernamental que lo prohíje y con los pocos centavos que le ha prestado su padre don José, Pepe Yunes se fue a la guerra.

A repetir la hazaña de Iván Duque en Colombia, que no teniendo ni gasolina para recorrer su pueblo y pasando hambres ganó por paliza la primer vuelta presidencial.

Llevando la bandera del rescate financiero de Veracruz; explicando con valor y con verdad el tema de la inseguridad; cómo combatir a los cárteles del crimen organizado, y con propuestas de carácter social como la creación de una secretaría de estado que se encargue de los indígenas, Pepe Yunes busca repetir la hazaña de Emmanuel Macron en Francia, quien viniendo del quinto lugar y con la ayuda de su esposa, quien había sido su maestra de música, arrolló.

La fórmula.

Durmiendo cuatro horas, sin tiempo para grillas o ruegos de que no se fueran los desleales y traidores que al ver su presunta desventaja migraron al PAN o Morena, Pepe a la sordina hace su chamba como la hizo Donaldo Trump, el candidato más desacreditado quien el día de la votación en altas horas de la noche se llevó a su casa la victoria.

A Pepe Yunes le ha tocado tragar muchos sapos.

Ha aguantado desprecios y malos modos. El, sin embargo, lo desdeña. Desde temprano se va a los más apartados pueblos a decirles cual cancionero que “retornarán los libros, las canciones que quemaron las manos asesinas y renacerá mi pueblo de su ruina y pagarán su culpa los traidores”, evocando a Milanés.

A pesar de ser desdeñado por los de casa, olvidados los compromisos de apoyo que sus leales asumieron cuando no tuvieron más remedio que aceptar su candidatura al gobierno, Pepe va por la victoria… aunque sus opositores en el día a día lo descalifican y minimizan.

Así sucedió en repetidas ocasiones en Estados Unidos cuando nadie daba un penique por Harry S. Truman, o cuando nadie pensaba que Kennedy derrotaría a Nixon y menos que Obama apoyado en el internet brincara a la Casa Blanca.

Pepe Yunes, el patito feo de la contienda, trae un ejército silencioso que lo apoya al igual que a Mariano Rajoy en 2016 en España, quien no tuvo más que bajar la cabeza y esperar a que escampara el temporal para llevarse la victoria. La mayoría parlamentaria estaba de su lado.

Yunes Zorrilla en el día a día, según las encuestas, en lugar de repuntar va para atrás dicen los azules y morenos.

De tener 15 puntos en sus mejores momentos frente al doble del hijo del gobernador bajó a diez puntos, por tanto y en esa dialéctica para que jijos de la fregada hace campaña si solo sirve para que baje su puntaje.

Lo mismo pasó con Vicente Fox, quien en el 2000 era tachado de loco –que lo era- y estaba en la lona en las encuestas que favorecían por cierto a AMLO, pero el pueblo quiso que su loquito fuera presidente y lo fue.

Hoy los veracruzanos por encima de lo que digan las guerras mediáticas y las cajas chinas que buscan arrastrar a Pepe al descrédito duartista, saben discernir el voto.

Ya no es fácil engañar al electorado.

No se va con la finta de no votar porque Yunes Linares se va a robar la elección o si votar para engordar los números que por cierto favorecen por 15 puntos a Cuitláhuac, según su benefactor Andrés Manuel López Obrador.

Pancho Graue, Director General de la empresa consultora “Pop Group”, misma que lleva las aproximaciones estadísticas presidenciales reveló en días pasados que hemos dejado de entender que los candidatos son la consecuencia no la causa y que el número de los que rechazan las encuestas crecen de la misma forma a tal punto que hay tasas más altas de rechazo que de aceptación.

“Hace un año nos fuimos a la cama con Hilary y cuando despertamos estaba a nuestro lado Trump. En México el 50 por ciento de los votantes –casi 40 millones de ciudadanos- son volátiles y pueden cambiar su voto el mismo día de la elección.

Así, hoy con ese margen de indecisos, todos volátiles, imposible afirmar que este arroz ya se coció.

La ciudadanía con el agregado de 10 millones de nuevos votantes, los Milenians,  y los indecisos están analizando en este  momento que resulta mejor votar por persona más que por el partido.

Consecuentemente en Veracruz si ponemos en fila a Cuitláhuac, al hijo del gobernador a Pepe Yunes o a la señora Sheridan, tal como se presentan en las gráficas de la encuestas ¿Por quién votaría usted?

¿Por Cuitláhuac, acaso por el junior y tal vez le guste Pepe?

La inminente elección no es cuestión de encuestas o de propaganda negra. Es un asunto de certeza. El destino de Veracruz no puede más estar en manos de improvisados o corruptos. No podemos volver a equivocarnos.

Tiempo al tiempo.  

 

*Premio Nacional de Periodismo