Rafael Castillo Zugasti

 

 

 

¡La Transición!

Parte 2

 

 

Después de abordar, en nuestra pasada intervención, que son los partidos políticos, aquellos entes de colocación laboral de los interesados de participar en la cuestión pública,  los que en primera instancia deben aprovechar esta ventana de oportunidad para transformarse, hacia su interior y erigirse ahora sí hacia afuera, como opciones dinámicas de cambio y de posibilidad de evolución en el sendero de la democracia, tenemos que comentar para qué servirá ello.

 

Con la tónica de la profesionalización, el lustrado de liderazgos nuevos y renovados, todas las fuerzas que cohabitan en el espectro público de Veracruz, deberán acudir a la formulación y edificación, en su conjunto, de lo que sería la carta de navegación del Estado, en la búsqueda de mejores niveles de bienestar y calidad de vida: El Pacto para la Gobernabilidad y Desarrollo Político, Económico y Social de Veracruz.

 

Será dicho instrumento, jurídico y con alta esencia de democrático, quien estipule, con la venia y consenso de todos, el camino que tendrán que recorrer las instituciones, los actores y los factores del poder, y la sociedad en su conjunto, con el objetivo de generar los elementos indispensables (eficacia, eficiencia, legalidad y calidad) para que exista una buena gobernanza en la Entidad.

 

Un Pacto que sirva, en primera instancia para coordinar a todos y coordinarse en las tareas que cada uno de nosotros tendrá en la autoría de hacer de Veracruz un estado armonioso, fructífero, pacifico, productivo y sumamente legaloide.  En segunda, curar todas las heridas, y resarcir las bajas del campo en la pasada "batalla" electoral, que se propinaron los unos a los otros; sin esta cura y reconocimiento de daños físicos, morales e inclusive éticos, el Pacto sería un listado de, sólo, buenas intenciones.

 

Tercero, hacer en el espíritu del Pacto que el proceso de formulación de políticas públicas sea el eje modal para pensar la cuestión pública. Y que ese proceso contenga, al menos, tres ingredientes fundamentales: una participación activa, y vigilante, de todas las acciones que el Estado como entidad pública planea realizar; los elementos fundamentales para que la transparencia, rendición de cuentas y el alto contenido de probidad se vean plasmados en el ideario programático de las acciones a realizar; y, por lo menos, el consenso de todos los actores y factores tanto locales, estatales y nacionales, inclusive los internacionales, si se busca, como se debe hacer, que Veracruz vuelva a ser referencia nacional y traspase sus fronteras.

 

Con ello, quien sea el titular del Poder Ejecutivo en Veracruz, desde el próximo primero de Diciembre del año en curso, tendrá de aquí a su asunción, suficientes temas para entretenerse y mantenerse ocupado. Y es que buscar el consenso, generalizado, de todos los que cohabitamos esté hermoso y a la vez complejo estado, no es tarea menor.

 

El camino para alcanzar ello, se debe dar de la mano de todos y con todos; sin la exclusión de nadie ni de nada. Ahora si ¡Que hable Veracruz!.

 

Y que hable Veracruz, para que en cualquier rincón de sus 212 municipalidades se manifieste el sentir de los ciudadanos, sus ideas, sus propuestas, sus compromisos por hacer realidad una mejor vida para nuestra Entidad.

 

Que hable Veracruz, para que todos los integrantes de los Poderes que hacen y generan al Estado, se pongan de acuerdo en lo político, en lo económico, en lo legal, en lo social con la única intención no de perpetuarse en el poder o perpetuar su unidireccional punto de vista, sino para contribuir desde sus trincheras a la grandeza de Veracruz.

 

Que hable Veracruz para que todos los entes de la academia, y la intelectualidad, veracruzana con total ejercicio de humildad proponga, desde su visión de alta abstracción, la ruta a seguir y la forma de valuar todo lo que juntos hagamos por propiciar el Desarrollo de nuestra tierra.

 

No obstante, para que se produzca lo anterior, que hable Veracruz, se requiere primero de un elemento fundamental, a saber: que el neo electo, tenga la humildad, ganas y sobre todo el respeto a la discrepancia de criterio y así proceder, entonces sí, a convocar a todos los veracruzanos para ¡Que Hable Veracruz!

 

 

 

Repensar el pensar...

 

Muchos de dos domingos a la fecha, han repensado su pensar en cuestión de la figura idónea para servir y dirigir a Veracruz. Algunos movidos por la necesidad, imperiosa, del sentido de sobrevivencia de ellos o sus entes; otros, por considerar que llevar las contras, en el presente momento crucial para la Entidad, es ir contra Veracruz; y los hay, quienes hemos pensado que desde el espacio de la comercialización de las ideas públicas, le parezca o no a quien vaya a "gobernarnos", se va a contribuir, y en demasía, al desarrollo político de  Veracruz. Bienvenidos sean todos, lo importante es contribuir, haya sido como haya sido, a tener un mejor Estado...

 

En la lógica de la propuesta para la hechura de un Pacto, van a faltar elementos para su disertación y elaboración, repensemos pues todos participar...