Héctor Yunes Landa

La historia nos dice que las buenas noticias en materia energética las debemos tomar con prudencia y madurez. Esta semana, el presidente Enrique Peña Nieto dio a conocer el descubrimiento de un nuevo yacimiento de petróleo y gas en la región de Cosamaloapan, el hallazgo más importante en campos terrestres en los últimos 15 años.


Por supuesto que es una extraordinaria noticia. Pero debemos comprender que esta oportunidad que se abre para el desarrollo económico de Veracruz no será inmediata ni representa el abatimiento de la pobreza de todos nuestros paisanos. Por ello, debemos generar las expectativas acordes a lo que será el real potencial de estos nuevos proyectos.


Hay que recordar que hace poco más de un año, también se anunció el descubrimiento de seis yacimientos petroleros, de los cuales dos se encuentran en aguas profundas del Golfo de México, mientras que el resto son de aguas someras que se ubican precisamente frente nuestras  costas y las de Tamaulipas.

Todos estos descubrimientos vienen a confirmar que nuestro estado sigue siendo el motor energético del país porque aquí están nuestras principales reservas de gas y petróleo. Pero es muy importante que estas ventajas se reflejen en una mejor calidad de vida para todos los veracruzanos. La posibilidad de volver a administrar la abundancia debe convertirse en una mejor distribución social de esta riqueza.


Además, esta nueva oportunidad que hoy nos ha sido anunciada, será mayor en la medida en que los veracruzanos estemos preparados para aprovecharla. En lo humano, que tengamos más ingenieros especialistas en materia petrolera, técnicos y obreros capacitados; en lo material, que haya más tecnología y una mejor infraestructura en comunicaciones.


Al mismo tiempo, debemos asegurarnos que el desarrollo de estos grandes proyectos energéticos cumpla con todas las normas que garanticen el cuidado el medio ambiente. No podemos arriesgarnos a que la riqueza petrolera que hoy festejamos se convierta en la depredación natural de varias regiones del estado como sucedió en el pasado.


Lo que el Presidente Enrique Peña nos anunció este viernes ha alimentado la esperanza de los veracruzanos. Pemex descubrió un campo con un volumen original de más de mil 500 millones de barriles de petróleo crudo, lo que podría representar reservas totales de alrededor de 350 millones de barriles. Estamos hablando de la perforación del pozo Ixachi-1, ubicado muy cerca del municipio de Cosamaloapan.


Se trata de un yacimiento que posee un gran valor económico, ya que es un campo que tiene dos ventajas estratégicas: el proyecto está en tierra y no en el mar, lo que hace que su explotación sea más fácil, más rápida y mucho más barata. Y la segunda, que se  encuentra cerca de infraestructura existente tanto en pozos en producción como en el sistema nacional de ductos, por lo que puede entrar en producción más rápidamente.


Los trabajos de exploración realizados, apuntan a que este descubrimiento se podría extender aún más, e inclusive duplicar su tamaño. Al mismo tiempo, a corto y mediano plazo apoyará a satisfacer la demanda de gas húmedo y aceite ligero del país.


Digamos que resulta la oportunidad perfecta en el momento preciso. Según la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), las reservas probadas de hidrocarburos del país descendieron 10.2% anual en 2016 al pasar de 10 mil 242 a 9 mil 160 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, justo en un año en que las actividades de perforación de Pemex se desplomaron 55% y registraron su mayor caída porcentual desde que se tiene registro. Por eso es que debe haber mesura en el optimismo.


Sin embargo, con estos descubrimientos, nuestro país podría alcanzar una recuperación significativa de su producción en el corto plazo y con  el inicio de 2030 los proyectos de la reforma energética -sobre todo en aguas profundas y someras- podría llevarnos a estar nuevamente entre los líderes petroleros del mundo.

Esta gran oportunidad nos obliga a actuar con responsabilidad. Anunciar inversiones y empleo como lo ha hecho Miguel Ángel Yunes, sólo es una expresión para tratar de ocultar lo que su gobierno ha dejado de hacer, precisamente en esas dos materias. Estos proyectos no serán realizados durante su administración, por tanto, no puede inferir un mérito a destiempo.

Debemos aprender a administrar la abundancia. Pero lo debemos hacer con más preparación, con mejores condiciones de empleo para los trabajadores de ese sector, con más tecnología y con la participación de otros sectores de la construcción y el comercio.


El petróleo no nos va a resolver todos nuestros problemas, pero debe ser la gran oportunidad para generar más empleo y combatir la pobreza en Veracruz.

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