Gabriel García-Márquez

Hace unos días, la presidenta de la asociación civil Alto al Secuestro, Isabel Miranda de Wallace, dio a conocer que durante el mes de enero pasado, disminuyó en un 23 por ciento el índice de secuestros en el país con respecto al mes de diciembre. Esta sin duda, es una buena noticia, pero resulta incomprensible que la incidencia de este delito haya disminuido, cuando han aumentado los delitos de alto impacto y la violencia no deja de azotar a la población. Los estados con mayor incidencia en secuestros son Veracruz, Guerrero y el Estado de México. En Veracruz se reportaron 17 secuestros, mientras en Guerrero fueron 9 y en el Estado de México 30. Aunque es cierto que los gobiernos estatales han hecho un gran esfuerzo por acabar con el secuestro, esto ha sido insuficiente, por lo que Miranda de Wallace pidió a los gobernadores mejorar los sistemas antisecuestro, que presentan muchas fallas y sus alcances son ineficientes. En Coatzacoalcos continúan los secuestros y algunos se niegan a denunciar por temor a que las víctimas sean ejecutadas.

Esto no es nada nuevo. En 1996 el premio nobel de literatura Gabriel García Márquez publicó su libro Noticia de un Secuestro, que es la crónica del secuestro de 10 personajes colombianos en la época del narcoterrorismo, cuando Pablo Escobar y los llamados extraditables trataban de presionar al gobierno para evitar ser extraditados a los Estados Unidos. La obra narra el terror vivido por las víctimas y por sus familiares, lo que vivieron durante el encierro y lo que pensaban mientras sufrían esta amarga pesadilla.

En aquel tiempo nunca pasó por nuestra mente que en México viviríamos una situación igual a la de los colombianos, muchos de ellos con la capacidad de hacerlo se vinieron a vivir a México temerosos de ser secuestrados en su país. Hoy las cosas son distintas, estos colombianos han regresado a su patria, mientras los mexicanos estamos viviendo una época de terror y quienes han sido víctimas de un secuestro, al ser liberados padecen una angustia permanente, temerosos de volver a ser levantados; unos continúan pagando una extorsión permanente, porque aun cuando ya entregaron el rescate acordado, sus captores los siguen manteniendo como rehenes con la amenaza de volver a levantarlos.

Los datos publicados por la organización Alto al Secuestro, son alentadores, sin embargo no son del todo ciertos, toda vez que por temor los familiares de las víctimas deciden no interponer denuncia alguna para proteger la vida del secuestrado. De manera que las estadísticas están distorsionadas y es difícil de creer que en verdad han disminuidos los secuestros. Otro dato preocupante es que están involucrando a menores de edad en el negocio de los secuestros, por lo que es urgente mejorar las unidades antisecuestro y no caer en la indiferencia que ha permitido que las bandas delincuenciales sigan actuando impunemente.

UN GOBIERNO CON NUEVA ACTITUD

Durante los primeros treinta días de gobierno municipal, algunos alcaldes no han dado un buen resultado a la población que los eligió; unos por falta de recursos, pero la mayoría por falta de interés en hacer algo por su municipio. Los ejemplos saltan a la vista, pero entre quienes sí se han dedicado a trabajar está la alcaldesa de Moloacán, Victoria Rasgado Pérez, quien aun cuando carece de experiencia política se ha ocupado de responder a su gente, demostrando que cuando se quiere se puede. En Moloacán se han rehabilitado caminos rurales, se pavimentó un tramo carretero, se construyó un pozo profundo, se rehabilitaron oficinas públicas, se han reparado calles, panteones y parques; y hasta se aumentó el salario a los policías municipales. De esta manera Vicky Rasgado hace honor a su slogan, gobernando con una nueva actitud como ella dice, dejando claro que al elegir a un alcalde lo que importa es la persona no el partido que lo postula.   Con este ejemplo elegir en las próximas elecciones a los candidatos que tengan una mejor propuesta y ganas de cumplirle a sus electores. Hoy no importa el partido, lo que importan son las personas que compiten.

MAL ANDA EL SUBDELEGADO LOCAL DE MIGRACIÓN

El alto comisionado del Instituto Nacional de Migración, Ardelio Vargas Fosado, ha desempeñado un excelente papel al frente de este organismo federal. Vargas Fosado es un político poblano de larga trayectoria, que ha dejado muy buenos resultados en los puestos que ha ocupado en la administración pública tanto federal como estatal. Sin embargo, algunos de sus subordinados lo han hecho quedar mal, sobre todo en Coatzacoalcos, donde es paso obligado de migrantes que van en busca del llamado sueño americano. Además desde que nombraron a Carlos Vidales Villa, como subdelegado local, las cosas han ido de mal en peor toda vez que ha transcendido que este funcionario se deja pedir grandes cantidades de dinero por dar seguimiento y resolver asuntos migratorios que algunas empresas asentadas aquí han tenido que ir a gestionar a Xalapa, para evitar los cobros excesivos que Vidales Villa exige para resolver asuntos que debieran ser gratuitos. Y no estamos hablando de extranjeros que desean seguir su viaje hacia los Estados Unidos, sino de profesionistas que han sido contratados por empresas locales y que desean quedarse a trabajar en la región con sus papeles en regla. Ojalá alguien le diga a don Ardelio Vargas que ponga en orden a su representante en Coatzacoalcos que hoy lo está haciendo quedar muy mal.