Sergio González Levet

                Mi gran amigo y casi pariente Andrés Landa Espinosa me ha regalado otro de sus interesantes comentarios, que más adelante compartiré en este espacio.

                En esta ocasión, abunda alrededor del asunto de la compañía turística que trató de embaucar, sin éxito por fortuna, a una pareja de buenos amigos que acudieron a su invitación a un salón del Hotel Gamma, “en donde recibirían varios regalos por su buen manejo de las tarjetas de crédito”.

(Vale la pena aclarar que el Hotel Gamma no tuvo nada que ver en esa invitación, y menos con el fraude que intentaban orquestar quienes se ostentaron como empleados de la agencia Majestic Tours. Solamente rentó uno de sus espacios).

                …trató de embaucar a una pareja de buenos amigos… y a muchos xalapeños más, que acudieron con el garlito de que recibirían una buena tanda de regalos; tanda que terminó por ser una botella de vino corriente o dos noches gratis de hospedaje en un hotel de medio pelo y en temporada baja.

                Le dejo la palabra a Andrés, después de que leyó mis dos columnas que llevaron por título “El paquete turístico”:

                “Ja ja ja muy buenas tus columnas.

                “Ya hemos pasado mi esposa y yo por esas invitaciones, pero sólo fuimos amos a ver qué nos daban de regalo. Ahora ya nos aburre ir…

                “Algo similar sucede cuando estás en un hotel de relativo lujo con un paquete todo incluido y te caen los vendedores de tiempos compartidos. Acudir a su invitación es perder toda una mañana por un desayuno en ese hotel que te invitan a conocer (¡un desayuno que tú ya pagaste!).

                “Precisamente, la semana pasada me llamaron a mi celular por un tema parecido. Normalmente, los números no registrados no los contesto y a veces que los llego a responder es nada más porque tengo tiempo de escuchar la letanía de los telefonistas, y luego los bloqueo.

                “Esta vez fueron novedosos, y comenzaron: ‘Por su excelente manejo financiero… bla bla bla’. En esa ocasión me prestaban hasta un millón quinientos mil pesos. Sin aval, sin investigación en buró de crédito y con una tasa preferencial del 2% anual.

                “—Dígame, señor Landa, para cuándo le agendamos su cita…

                “Ja ja ja ja. Luego de que la dejé que hablara, le dije: Muchas gracias, pero precisamente por ese buen mi manejo financiero tengo dinero y no necesito más (obvio, no les iba a decir que vivo al día, como todo mexicano).

                “Pues fue suficiente lo que le dije para que me cortara la llamada. Inmediatamente bloqueé el número, para evitar que siguieran insistiendo.

                “Como de ese tipo, hay muchas agencias que a eso se dedican. Lo mejor es ignorarlas, porque atrás siempre hay la posibilidad de que quieran cometer contigo un fraude. Son miles y tal vez hasta millones los que han caído.

                “En fin, gracias.”

                Yo le agradezco a Andrés, y su comentario me da pauta para terminar con la reflexión de que los mexicanos, en realidad estamos inermes ante ese tipo de ataques, porque las instancias oficiales que deberían evitar este tipo de eventos y ofertas no sirven como debieran.

                La Profeco y la Condusef están maniatadas por leyes que protegen más a las compañías de venta de servicios que a los clientes. Ante una amenaza de fraude o una estafa realizada en contra nuestra, les llamas, te contestan, te aconsejan, te piden que pongas una denuncia… y difícilmente logras algún resultado positivo, porque entras en un laberinto de trámites que no tiene fin, y que si termina en algún momento, por lo general es a favor de la compañía denunciada.

                Ahí tienen algo en qué ocuparse nuestros diputados federales, en lugar de andar tratando de huir de la acción de la justicia…

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